Hausnarketa

Hoy hemos estado en la biblioteca viendo una exposición que se llamaba “memoria”. Al llegar y ver eso he sentido desinterés ya que me ha recordado a los vídeos que vimos en la Tabacalera y que tan poco me gustaron. Pero, nada más empezar el primer vídeo algo en mí ha cambiado.

El sufrimiento es una cosa que existió, existe y existirá siempre porque vivimos en un mundo de desigualdades de todo tipo, pero las muertes y las vidas que, aún estando vivas han muerto un poco cada día, podían haberse evitado.

Me he criado en una familia donde hasta entrada una edad donde era capaz de razonar, pensar y no contar secretos, no sabía cuál era el trabajo de mi padre. Él estaba mucho tiempo fuera de casa, había días que no le veía y es una cosa que hoy en día, a veces, le hecho en cara diciéndole que en los momentos importantes de mi infancia no estuvo, pero creo que hizo mucho más que estar a mi lado, luchó contra el miedo de la época y le plantó cara cuando fue necesario.
He recordado una vez que estaba en las mañaneras en San Sebastián en un parque que se encontraba al lado de un museo. A lo lejos, mi padre vestido de traje.

  • Aitaaaaaa!- Chillé ilusionada.

Mi padre hizo como que no me había visto porque estaba trabajando, pero su jefe se acercó a mí y fue muy amable conmigo.

Esa historia me parece feliz, me gusta cuando, de repente, choca con mi presente y me regala una sonrisa. Pero, aunque haya historias bonitas, como todo, tiene su lado negativo.

Un día el trabajo se torció y mi padre se encontró con un a amenaza que le perseguiría de por vida por mucho que el tiempo pasara y por mucho que durante el día pueda evadirse de esos pensamientos y vivir feliz, de noche el subconsciente le juega malas pasadas y sus peores pesadillas van con el disfraz que más teme mi padre, la muerte.

Es muy duro para mí haber visto esos vídeos hoy porque, si la realidad hubiera sido otra me podía haber visto en el mismo lugar que se encontraban todos los de las pantallas y me ha dejado triste y feliz a la vez. Triste porque he empatizado y porque he visto que da igual qué tipo de personas sean que han pasado por la misma situación y el sufrimiento ha sido parecido. No había visto la diversidad desde este punto de vista y me ha parecido muy enriquecedor porque me ha abierto los ojos respecto al tema y respecto a lo personal.


Como conclusión sólo voy a mencionar las palabras de Nelson Mandela: “ Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”


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